Animación en diferido en forma de simulcast: ‘Aho girl’ / ‘Tsuredure children’ (Episodio 1)

Ahora es el momento de seguir en simulcast dos animes que podríamos considerar como mediometrajes, ya que duran un cuarto de hora cada uno: Aho girl y Tsuredure children.

Aho girl

La sinopsis de Crunchyroll nos dice que la protagonista, Yoshiko, es una muchacha totalmente idiota y, leo textualmente, “Su pasión son las bananas, aunque también siente un gran apego por su amigo de la infancia, Akkun. ¡Y no hay más!”. Hay ocasiones en las que la sinopsis son engañosas, pero en este caso es 100% fiel a lo que es la serie, y es que no hay más que rascar que eso.

Los (eternos) doce minutos y medio del capítulo consisten en Yoshiko haciendo el idiota, su amigo Akkun diciéndole “idiota” (de hecho, si no me he descontado, hay un total de CERO veces en las que la llama por su nombre en vez de decirle “idiota”), y ella rematando el ¿gag? con otra idiotez.

Atención al detalle: Peluche de banana con un lacito

Todos queremos a esos personajes idiotas que nos hacen reír con su idiotez (soy fan irredento de Excel Saga y Bobobo, así que…), pero es que llamar personaje a esta chica es decir una mentira, es más plana que una tabla de planchar. Sus únicas características son su amor (exagerado) por las bananas y hacer idioteces sin demasiada gracia.

Y su amigo Akkun tampoco es que sea un prodigio, porque es el personaje serio en esta especie de rutina manzai sin abanicos y lo único que hace es pegarle porque es idiota, decirle idiota y reiterarse en como de idiota es hasta el punto de equipararla a una mono y calificarla de peligro para la sociedad.

Hay algún personaje más, pero tampoco tienen una personalidad demasiado destacada y, aunque el episodio está dividido en cuatro partes, consigue que se hagan largas por su nula profundidad de… de cualquier cosa, la verdad. Lo único destacable es el opening de los Angela, un poco alejado de su estilo habitual pero igualmente bueno.

No la he enviado aún a la mierda porque yo también soy idiota y quiero darle una segunda oportunidad, pero esto huele a que, después del siguiente episodio, acabará en el cubo de la basura, que es donde debería haber acabado hoy después de culminar el capítulo con la idiota protagonista sobando de manera absolutamente exagerada las tetas de la representante del comité de ética del instituto.

Tsuredure children

Esta serie está protagonizada por cuatro parejas de estudiantes de instituto con unas relaciones amorosas un poco extrañas. Si quisiéramos darle un título alternativo, podría ser Parejas disfuncionales: el anime.

La verdad es que ninguno de los ocho personajes es medianamente normal, ni tampoco lo son las maneras que tienen de relacionarse entre ellos y, aunque es absolutamente incomprensible que acaban juntos por sus personalidades tan diferentes (excepto la primera pareja), por alguna misteriosa razón es posible que funcionen.

Parece claro que, en cada episodio, la serie nos mostrará un momento de la relación de novios de estas cuatro parejas. Hoy ha sido el momento en que se declararan y, creedme, no hay ninguno que sea medianamente normal.

Empezamos con una pareja que saben perfectamente que se quieren el uno al otro pero son incapaces de decirlo, una porque no se ve con suficiente coraje y el otro, que sabe que se le quiere declarar y no puede, por no fastidiarle el momento en que ella se declara. ¡Pero si incluso quedan para el día siguiente con la frase “quedamos mañana para que te pueda declarar mi amor”!

La segunda está protagonizada por un alumno ejemplar y una muchacha bastante irresponsable y habladora que solo se ha hecho delegada porque le quiere. Él no cree que realmente lo quiera porque “dicen que sales con muchos chicos”, aunque ella no haya tenido ninguna relación sexual y asegure que le da vergüenza declararse. A ella no sé, pero lo que está claro es que a él sí, y bastante.

La tercera está formada por el presidente del consejo de estudiantes y una chica macarra al más puro estilo de la primigenia Madoka Ayukawa (Kimagure Orange Road). El pináculo de este segmento es que, después de un momento absurdo donde ella dice que se vendería por 100.000 yenes y él se los saca del bolsillo (!!), él le dice que apesta a tabaco y, acto seguido, le pega un beso de esos de película de perder la respiración.

La cuarta pareja es más normal, por decirlo de alguna manera. Son dos miembros del club de astronomía. Él está en último curso y está a punto de dejar el instituto, mientras que ella no sabe ni donde está la estrella polar y será la única miembro que le quedará al club al año siguiente. Ella lleva dos años declarándose de broma (¿o quizás no?) y, por una vez que lo quiere hacer en serio, acaba cagándola. Afortunadamente, él le pide que se le declare una vuelta más.

En el segundo episodio veremos si la cosa funciona y como evolucionan estas cuatro extrañas parejas. De momento la cosa no pinta mal. El formato de cortos hace que, si la escena de alguna de las parejas no te acaba de funcionar, no tengas mucho problema en esperar los tres minutitos de rigor para seguir con las otras.

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