Animación en diferido en forma de simulcast: ‘Elegant yôkai apartment life’ (Episodio 1)

Ahora si que vamos con simulcasts de verdad! Hoy toca empezar con Elegant yôkai apartment life, en japonés Yôkai apâto no yûga na nichijô, y en castellano sería Maison Yôkai. Sí, ya sé que eso sería en francés, pero Rumiko Takahashi me tira bastante, que queréis que os diga.

‘Mimosa era un lugar feliz, un lugar feliz…’

La serie está protagonizada por Yûshi Inaba, un muchacho que acaba de terminar el instituto y quiere ir a una facultad de estas muy bussiness, el Instituto de Negocios Johto que, sí, está probablemente fundado por Ash Ketchum. Pero el caso es que no está muy claro si quiere ir por voluntad propia o, simplemente, porque tienen una especie de colegio mayor para vivir.

Y es que, desde que sus padres murieron hace tres años en un trágico accidente (tópico alert), vive en casa de sus tíos, con una tía que parece que genuinamente le aprecia, un tío que parece que esté para hacer bulto, porque tiene menos presencia escénica que un ficus y una prima que, si bien no le odia activamente (aunque viéndola no sería descartable), no acaba de hacerle demasiado gracia su presencia.

Pero el edificio de los dormitorios donde se iba a alojar a partir de ahora se incendia apenas unos días antes del inicio de curso. Yûshi, tío, no juegues a la Bono-Loto que no le sacarás partido. Podría quedarse en casa de sus tíos, pero tiene la imperiosa necesidad de salir corriendo de allí, y el caso es que, viendo a la prima, queda bastante claro porque tiene esas ganas tan grandes de independizarse que hacen que parezca catalán y todo.

Como es un estudiante, no tiene precisamente una disponibilidad monetaria muy elevada, cosa que hace que todos los alojamientos que quedan por ocupar se le salgan del presupuesto. Con la noche ya caída y sentado en el banco de un parque, se le acerca un niño que le aconseja preguntar en una agencia inmobiliaria concreta y después se esfuma como un fantasma.

El caso es que allí consigue un apartamento barato (¡con pensión completa!) en un edificio que, lógicamente, está lleno de yôkais. No es una gran sorpresa, nos lo dice el título. Pero el caso es que aún tardaremos en verlos, porque primero conoceremos a sus vecinos humanos, el famoso (y con una pinta de zorro que tira para atrás) escritor Reimi Isshiki y la joven Akine Kuga, que descubrimos que es una exorcista cuando, al final del capítulo, es perseguida por el fantasma de un acosador.

Reimi Isshiki-sensei

El yôkaismo no llega hasta la hora de cenar, cuando todo el comedor se llena de, efectivamente, seres sobrenaturales: el niño fantasma, una prima cercana de Sadako la de The ring, un señor más seco que la mojama y más allá que aquí, una especie de tanukis enormes que fuman como unos carreteros y juegan al mahjong … Yûshi no acaba de captar lo que pasa hasta que no baja a los baños termales (¡situados dentro de una cueva!), ve a la casera del edificio y cae redondo.

Al día siguiente, despierta pensando que todo era un sueño hasta que abre la ventana y se encuentra con unos pajaritos de Twitter que hablan. Cuando Isshiki-sensei le confirma que estamos en Maison Yôkai y descubre que Akine no es enfermera sino exorcista, tiene un momento de duda pero, lógicamente, decide quedarse en la casa.

Los pajaritos de Twitter son muy charlatanes. Se llaman RT, FAV y Reply

Este primer episodio es poco más que una toma de contacto con el mundo de la serie, un capítulo de presentación, en definitiva. Pese a ello, aún nos quedan unos cuantos personajes por conocer, tal como nos muestran el opening y el ending.

Es por eso que parece que el próximo capítulo será el verdadero punto de partida de la serie, donde, seguramente, conoceremos al resto de personajes que pueblan el edificio y ya podremos ver como se van desarrollando la historia y las relaciones entre ellos.

¿Veis como es como ‘Maison Ikkoku’? ¡A Yûshi también le invaden la habitación como a Godai!

Pese a no haber arrancado del todo, Elegant yôkai apartment life (aka Yôkai apâto no yûga na nichijô) pinta bien, no como para ser la serie de la temporada, pero si que parece que nos traerá momentos de diversión a raudales.

Aunque los seres sobrenaturales que hemos visto hasta el momento no son un prodigio de originalidad en en cuanto a su tipología, el diseño de personajes es bastante variado. La animación no es excesivamente destacada, pero la serie tampoco lo parece necesitar.

A destacar, eso sí, los interesantes movimientos de cámara subjetiva que tenemos en la primera entrada de Yûshi al edificio, que nos muestran que el niño fantasma que le ha dado el consejo (y que vive en el edificio) está espiándolo (sin malas intenciones) y no quiere que sepa que lo está haciendo. Esperemos que nos continúen dando más sorpresas agradables como esta en los próximos episodios.

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