Animación en diferido en forma de simulcast: ‘Fastest Finger First’ (Episodio 1)

La siguiente serie de nuestros simulcasts es Fastest Finger First (Nana maru san batsu: The quiz animation, en japonés) que aquí podríamos localizar como Saber y ganar: El anime.

Esta serie está protagonizada por Shiki Koshiyama, un chico que acaba de entrar en el instituto de Bachillerato Bunzô y que me recuerda bastante a mí en mi época de instituto: no se le dan bien los deportes, no tiene demasiados amigos y tiene un amplio bagaje cultural debido a que se pasa el día leyendo en la biblioteca donde trabaja su madre (en eso último ya no se parece tanto a mí, a no ser que lo convalides por leer Mortadelos viejunos y artículos de internet sobre cosas que no le interesan absolutamente a nadie).

El caso es que, si habéis visto bastantes animes de instituto ya sabréis como van estas cosas: los primeros días de curso los clubes compiten entre sí por captar miembros. Shiki no es muy fan de pertenecer a los clubes, ni los deportivos (obviamente) ni a aquellos de cariz más cultural.

Pero el club del torneo de preguntas llama su atención. Bueno, más que el club, su presidente, Gakuto (sí, como Gackt), que le interpela directamente tanto a él como todo aquel que pasa por delante. No entiende demasiado bien de que va el club pero, ya en clase, ve que en el papel promocional que ha cogido hay una importante cantidad de preguntas que va contestando sin demasiado esfuerzo.

Como a la hora de comer está solo, se acerca a comer a la biblioteca, lugar donde ha perdido la oportunidad de colaborar por su timidez. Quien si que colabora allí es Mari Fukami, quien acaba tropezando con él (¡de forma literal!) y perdiendo su hoja promocional del club.

Por decisión propia en el caso de Mari, y por elección digital del presidente del club en el caso de Shiki, ambos acaban participando en la demostración del club de Tests, y es allí donde vemos como funciona todo. Se trata de una competición de preguntas muy al estilo de las que se suelen hacer en el mundo anglosajón (¡o incluso en la TVE de la España franquista!), con pulsadores y preguntas de cariz cultural.

Shiki se percata de que Mari tiene experiencia en el tema y, gracias a ella descubre que no solo debes saber la respuesta a la pregunta, sino que debes tener la capacidad de adelantarte a la propia pregunta para saber en que consiste antes de que la acaban de formular.

No es por echarme flores, pero las tres primeras preguntas después de que eso quedara claro las he podido acertar al mismo tiempo que los personajes ¡o incluso antes! (la del Vaticano era bastante previsible, todo sea dicho). Y es que el concurso se ha desarrollado de manera que permite que nosotros en casa también participemos, al menos en este primer episodio.

Mari, tampoco es como para que me tires por los suelos…

Eso sí, cuando han subido el nivel y han preguntado por la primera frase de un relato poco conocido del venerado escritor nipón Osamu Dazai, ya no he podido competir. Es en ese momento cuando Shiki, hasta entonces cohibido por la vergüenza, aprieta el botón instintivamente y tiene su momento de gloria, que le convierte en objetivo de Mari, quien le pide que entre con ella al club.

Partiendo de la sinopsis, la serie parecía ser una serie del subgénero clubes de instituto pero, si la cosa sigue como en este primer episodio, podríamos estar acercándonos más al terreno del spokon. Spokon extraño y absurdo, pero spokon al fin y al cabo.

Los personajes principales son interesantes, especialmente se hace querer el pobre Shiki, con quien es difícil no empatizar. El único que está en la cuerda floja es el presidente del club que, o se calma un poco en el día a día, o puede acabar agobiándonos con tanto over-the-topismo.

¿Pegas? Que Shiki le ve las bragas a Mari cuando ella se tropieza con él y, aunque en ese instante no se hayan regodeado demasiado en la situación, después si que han hecho referencia a ella de manera insistente en varios momentos. Si la cosa va a ir por ahí, corren peligro de perderme como espectador.

Si mantienen las escenas en ‘Súper Deformed’ al final de los capítulos, probablemente no me pierdan

El principal problema que tiene el anime es que si no sois fans de los concursos culturales, probablemente esta serie nos os diga absolutamente nada, cosa que hace que el público al que puede llegar la serie sea más reducido que la de cualquier otra serie de la temporada.

Una curiosidad para acabar. El título original (Nana maru san batsu) viene del hecho de que necesitas siete respuestas correctas para ganar y que, si fallas tres, quedas descalificado.

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