Animación en diferido en forma de simulcast: ‘G Gundam’ (Episodios 1 y 2)

Si los compañeros de Anime News Network lo hacen, ¿por qué no hacerlo también nosotros? Hoy empezamos a hacer reseñas de los simulcasts que nos ofrecen las diversas plataformas de streaming que hay en el mercado.

Pero como no estoy muy bien acabado, en vez de hacerlo con una serie nueva, arranco con una serie de hace más de veinte años que, por calificarlo de alguna manera, Crunchyroll nos está ofreciendo en pseudo-simulcast: Kidô senshi butoden G Gundam.

Y es que, tal y como anunciaron hace un par de semanas, el pasado lunes Crunchyroll empezó a transmitir varias series de la clásica saga de robots gigantes Gundam con subtítulos en castellano.

Teniendo en cuenta que siempre he querido ver todo Gundam por su importancia histórica (o por lo menos las series de la Universal Century), esta era una oportunidad que no podía dejar pasar.

Sin embargo, ¿por qué me he decidido por G Gundam? Pues porque, Gundam 00 no me dice nada y, si bien me apetecería ver Gundam Wing por ser la primera serie de la saga que consiguió realmente ser popular en occidente a nivel general (pero sobre todo por la música de los TWO-MIX), G Gundam es, junto a las ambientadas en la Universal Century, la que más ganas tenía de ver.

Y es que es la serie menos Gundam de la historia de Gundam, una de las más polarizadoras y, probablemente, la más absurda, ridícula, desaforada, memética y varonil de todas. Y claro, con esa fama, ¿como no iba a tener interés en verla?

La tenía en mi lista desde que la añadieron sólo con subtítulos en inglés (junto a Gundam build fighters, por mi absurdo amor por los kodomos), así que el hecho de que la tradujeran al castellano con cinco capítulos semanales (¡uno para cada día de la semana!) ha sido el impulso que me faltaba para entrar en el maravilloso mundo de G Gundam.

La serie es sumamente maravillosa y reiteradamente anticlimática. Y es que la principal preocupación de todos los capítulos hasta ahora es la de conducirte hasta una batalla de mechas (al más puro estilo de las series de monstruo del día) con una expectación que se va hinchando poco a poco hasta que, cuando llega el momento de explotarte en la cara, como sólo faltan cinco minutos para que se acabe el capítulo (incluidos los dos minutos del ending y el avance), apenas te quedan un par de minutos de lucha y uno para concluir el capítulo.

Al principio de cada capítulo (sí, todos y cada uno de ellos), un señor con bigotito y un parche tapándole el ojo (como si fuera el impresentable ese de Intereconomía) nos explica la trama principal de la serie:

Debido a que la Tierra cada vez está más hecha mierda, la humanidad (o más bien los ricos y poderosos) ha emigrado a colonias espaciales, con cada país teniendo la suya correspondiente. Para evitar guerras por el dominio político, cada cuatro años se celebran las Olimpiadas Gundam fights, donde un Gundam lucha representando a cada país, hasta que solo queda uno en pie, que será quien regirá el mundo durante los siguientes cuatro años. Eso sí, luchan en la Tierra, sin importarles demasiado los destrozos que hagan o la gente que aún vive en ella. Ahora a eso lo llamarían Política de Grandes Acontecimientos.

Según la Wikipedia, el equipo de la serie hizo una búsqueda de localizaciones como si fueran a hacer una película de imagen real. También dice que se basaron en films de Fellini o Hitchcock, en videoclips de Genesis (!) o Swing out sister (!!), ese grupo inglés one (o two) hit wonder que, por alguna misteriosa razón, se hizo inmensamente popular en Japón. Pero la Wiki remata diciendo que también usaron de referencia cosas de los Monty Python. ¡Eso explica muchas cosas!

“Mi web siempre es fiable. Trust me! (and give me some money)”

Pero todo ese trabajo de scouting no quita que la serie sea un festival de los tópicos más típicos de cada país del mundo. (Y sí, tengo entendido que el gundam de España es un toro, tranquilos que ya llegaremos allí) ¿Eso la hace peor? ¡Al contrario! Eso solo hace que sea mucho más maravillosa! Pero vayamos paso a paso:

Episodio 1

La serie empieza con una lluvia de meteoros que no son más que los gundams de cada nación. Uno de ellos se desvía de su objetivo, es el de Japón, que ha acabado cayendo en la Plaza de España de Roma. A por él se dirige su Gundam fighter: Domon Kashû, nuestro héroe.

Y, mientras lo busca, Domon no pierde la oportunidad de mostrar una foto rota al camarero de un bar, pidiéndole si ha visto al hombre que aparece en ella. Una foto que seguirá apareciendo de manera muy reiterativa. De hecho, un momento después, una grupo de matones ataca a los niños de un orfanato que se ha visto afectado por la caída del gundam y, mientras Domon los hostia, tiene un momento para mostrarles la fotito en cuestión.

A causa de ese alboroto, Domon es detenido por la policía, que sospecha que es el fighter propietario del Gundam, pero consigue salir de comisaría (¡no sin que antes le ofrezcan una pizza!) gracias a que su amiga de la infancia (ya sabéis que implica eso) le lleva el pasaporte que Domon acaba haciendo trizas para demostrar como de interesado está en defender el honor de Neo-Japón.

Mientras vuelven hacia el hotel, los niños del bar los interceptan para ofrecerles comida en agradecimiento, y entonces, conozcamos todo el percal. Estos niños perdieron a sus padres en la anterior Gundam fight porque, como ya he dicho antes y como nos ha avanzado el policía, las luchas tienen lugar en medio de las ciudades sin importar demasiado sus habitantes. Pero, ¿y lo bonita que está la Tierra?

Además sabemos que los cafres de antes son esbirros del fighter local que, como estamos en Italia, es un mafiosillo de poca monta que, desde que consiguió ser fighter se aprovecha de la situación por hacer el mal y, básicamente, todo lo que lo sale de los cojones. Por eso saca su Neros Gundam (nero de negro) y se dedica a atacar a un Domon sin Gundam y, de paso, a secuestrar uno de los niños.

Entonces aparece el policía, ya harto de que destrocen la ciudad y dice que él se hace cargo e insta a Domon a irse. Domon va a por el fighter italiano igualmente y, entre él, la policía y los esbirros del fighter italiano casi se cargan a la niña. Pero Domon salva el día y a la niña y se descubre que es el campeón colonial de artes marciales, el King of hearts.

Es en este momento cuando aparece el Shining gundam de Domon y empieza la secuencia de transformación que tenéis que ver por vosotros mismos. Solo puedo decir tres cosas: gestos de dolor, masculinidad y un primer plano del culo de Domon enfundado en una especie de mallas más ajustadas que las que llevan las Cat’s eyes de Tsukasa Hojo:

Después de eso, empieza la lucha y, mientras se pelean, el policía nos recuerda las normas de la Gundam fight que acaba de empezar y lo ridículo y lo festival de la corrupción que es todo. El veterano policía italiano también recuerda el día en que los ricos y poderosos huyeron y les dejaron tirados como una mierda en la Tierra.

Entonces, hasta los huevos de todo, se mete en medio de la lucha y, cuando está a punto de morir a manos del fighter italiano, Domon pone la mano delante de él par parar el golpe, todo para demostrar que, al ser el protagonista, es buena persona. La lucha sigue y, antes de que, como dicen las normas, Domon le reviente la cabeza al gundam rival, le muestra la fotito. ¡Chupito!

Al haber perdido, el fighter ahora es solo un tío normal, cosa que permite su detención. Y, mientras Domon camina hacia el horizonte y Rain se queda a reparar el Gundam, ¡el policía le regala una pizza! ¿Estereotipo vergonzante? ¡Chupito! (Ni se os ocurra hacer un drinking game con G Gundam, podáis acabar con intoxicación etílica en apenas unos minutos)

Episodio 2

USA! USA! Hoy Domon llega a los Estados Unidos de América y eso, aparte de la estatua de la libertad, implica gente que se cree que su destino universal es ser los amos del mundo. Como no puede ser de otra manera, empezamos en Nueva York, con papeles cayendo de las ventanas como si esto fuera Tintin en América.

Todo eso es para recibir al Gundam Maxter pilotado por Chibodee Crocket, una recepción que culmina en un estadio con el público haciendo mosaicos al más puro estilo norcoreano, cosa que me hace pensar ineludiblemente en un posible Juche Gundam. Pilotado por el propio Kim-Jong-Il, claro, líder del país desde ese mismo 1994.

Chibodee es el típico héroe americano criado en un barrio de mierda para hacer creer que existe el sueño americano. Después de llegar a la colonia y proclamarse campeón colonial, ahora ha vuelto a su ciudad natal para competir contra Mike Tyson un boxeador negro, campeón de la Tierra.

El caso es que los enviados del gobierno (que, como buenos agentes americanos, solo saben hacer las cosas de manera absolutamente sucia) no quieren que Chibodee luche, pero él lo quiere hacer, aunque al final se queda con las ganas. Y es que Domon pilla desprevenido a Mike Tyson su rival y lo sustituye en el ring cubierto por una capa. Porque claro, las partes de antebrazo y piernas que se ven de color absolutamente blanco, pueden pasar sin problemas por las del boxeador negro, todo el mundo lo sabe.

Después de un momento bastante Ashita no Joe, Domon le pega un sopapo a Chibodee y lo deja tumbado en el ring. Es en este momento cuando lo reta a una Gundam fight. Y es justamente después cuando los agentes del gobierno le ofrecen usar un equipo de asesinos para acabar con él. Fuck yeah America!

El caso es que, en vista de que Chibodee no les hace caso y quiere seguir adelante con el combate con Domon, los agentes deciden utilizar a una de sus muchachas para engañar a Domon y enviarlo a Broadway, mientras Chibodee lo espera en un estadio de Brooklyn. Lógicamente, no se encuentran y, cuando el gobierno de los Estados Unidos de América intenta cargarse a Domon, Rain (que se había quedado dormida), se percata de la jugarreta y va al estadio a avisar a Chibodee.

El fighter neo-americano, va a Broadway para salvar a Domon de los agentes de su gobierno y, cuando ya ambos están en sus gundams (Domon lo tenía escondido dentro de la estatua de la libertad, porque mira), empieza la lucha. Domon usa su finisher habitual, el Shining finger, no sin antes haberle mostrado la fotito. Finalmente decide no dejar fuera de combate al gundam neo-americano porque Chibodee es un héroe para su gente y porque mira. Chibodee Crocket, nice guy! (Domon dixit)

¡No, joder!

Como esto, con la presentación y todo el rollo, se ha quedado un poco largo, dejaremos los capítulos del 3 al 5 para mañana. Así que tendréis que esperar un poco para ver qué hace Domon en China. ¡A ver si la próxima semana puedo resumir un poco más el tema y hacerlo todo de una tacada!

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