Animación en diferido en forma de simulcast: ‘G Gundam’ (Episodios 8 y 9)

Yo no sé que mierdas pasa siempre con el mes de mayo, pero acabo siempre más mareado que un ajoaceite y sin tiempo ni para mirarme a la cara. Esa es la razón que ha hecho que no haya tenido tiempo para seguir con G Gundam. ¡Y quien dice con G Gundam, dice con cualquier anime! ¡Eso no puede ser! Por suerte ahora la cosa ya se ha calmado y podemos volver con nuestro amigo Domon, su novia amiga Rain y sus aventuras por los estereotipos de los países del mundo.

Frase que nuestro intereconómico amigo aplica a cualquier cosa que suceda

Episodio 8

Hoy empezaremos visitando Canadá, ese país que para los estadounidenses es extraño porque se parece un poco más a lo que es un país normal que ellos, aunque estén demasiado USAnizados como para considerarlos normales.

Pero antes de eso tenemos un señor que parece un Paco Montesdeoca intergaláctico (¡Hay que adaptar las referencias a la época de producción!), porque nos cuenta el tiempo de un lugar remoto de la galaxia, un lugar tranquilo que están vigilando él y su mujer cuando, de repente, un nave pirata se choca contra esa estación de vigilancia. Y es entonces cuando aparece nuestro intereconómico amigo a anunciarnos que ese incidente de hace cinco años afectará a la Gundam Fight.

Domon y Rain están en las cataratas del Niágara y acaban divorciándose porque Rain quiere aprovechar para verlas y a Domon se la sopla bastante todo y lo único que quiere es gundamear. Una vez se han separado, los deseos de Domon se hacen realidad cuando aparece Andrew Graham, el fighter canadiense con su Lumber Gundam.

A Michael Palin le falta la barba, pero nos sirve.

El caso es que Graham no quiere luchar con Domon, porque le cuenta que Argo, el fighter soviético ruso, se dirige hacia allá porque la casi-derrota ante Domon ha hecho que los rusos hayan cambiado de estrategia: ahora van a ganar a todos los que puedan y au.

Por tanto, lo que Andrew propone es que Domon le de toda la información posible sobre los rusos y que, cuando gane a Argo, le dará a Domon la cabeza de su Lumber Gundam. Domon le dice que sí, que diga lo que quiera, pero que lo que él quiere es luchar.

Domon se saca el Shining Gundam, y Andrew Graham hace lo mismo con el suyo, pero le reitera su voluntad de no querer luchar. Como Domon sí que quiere, empieza una pelea que acaba con el Lumber Gundam dando un abrazo (eléctrico) de oso al Shining y con Domon inconsciente.

Entonces, Graham aprovecha para secuestrar a Rain mientras proclama que no lo quiere hacer pero que no le queda otra opción, e insta a Domon a acudir a las Montañas Rocosas a por ella.

Mientras, vemos a Argo y a la directora del gulag bajar de un avión que acaba de aterrizar en suelo canadiense. En eso, no sabemos muy bien como ni de donde, sale Domon de la nada, le hace una llave a Argo y les explica el asunto canadiense a los rusos.

Ahora estamos en casa de Graham que, lógicamente, es una casa de madera de esas que salen en los programas de constructores de casas de madera de la TDT. Entonces Andrew Graham le cuenta a Rain su plan: quiere matar Argo con sus propias manos para vengar la muerte de su mujer.

Y es que Andrew Graham ¡era él! y su mujer Norma ¡era ella! Ellos eran la pareja que hemos visto al principio del capítulo y la nave que chocó con la estación espacial de vigilancia era la de Argo, entonces pirata espacial. Graham trabajaba en la policía espacial, pero la abandonó para vengarse de Argo, razón por la que se hizo fighter, por supuesto.

Tentar la suerte, descripción gráfica

En cuando oye que se acercan los rusos, Graham deja libre a Rain y le dice que se vaya, pero nuestra amiga hace caso omiso y se mete igualmente dentro del Lumber Gundam. Cuando llegan Domon y los rusos, descubrimos que tienen un acuerdo: primero luchará Domon contra Graham y, después, quien quede en pie luchará contra Argo.

A Argo el acuerdo se la sopla bastante y tira a luchar contra Graham, mientras la del gulag comenta que Argo nunca mató a nadie, y que menos lo haría con una mujer indefensa que no se resistía. Todo lo contrario de lo que es Rain, claro, porque se mete en el habitáculo de pilotaje y le dice a Graham que no haga locuras, a lo que el canadiense responde dejándola KO de un puñetazo en el estómago.

Mientras el ruso y el canadiense forcejean, aparece Domon de bajo del agua y le hace su shining finger al Lumber Gundam para ganarle. Cuando ya ha acabado la lucha y Domon quiere sacar a Rain del habitáculo, el trozo del suelo donde estaban cae, enviando a Domon al lago y dejando el Gundam canadiense colgando de un acantilado. Cliffhanger!

Cliffhanger!

Entonces Graham le pide perdón a Rain (permíteme decir que a buena hora) y, después de una escena dramática donde nos intentan engañar haciéndonos pensar que el Gundam de Argo va a cargárselos y donde vemos que Domon quiere volver con Rain, el fighter ruso los salva. Ya he dicho que nos intentan engañar, no que lo hayan conseguido.

Y es que resulta que el accidente de la nave de Argo estuvo causado (involuntariamente) por la propia policía espacial, que iba persiguiéndolo. Y también resulta que Argo quiso salvar a la mujer, pero no pudo, y aún se siente culpable de eso. Ahora lo único que quiere es liberar de la prisión a sus compañeros de la nave.

Episodio 9

London calling! Nuestro Domon visita hoy la pérfida Albión. Pero antes de que podamos verlo buscando a su hermano, llegamos in medias res a la lucha del francés George de Sand (¡homenaje a la escritora francesa!) y el fighter británico Graham Gentle Chapman y su John Bull Gundam.

Primer plano del capítulo. No esperaba menos.

Después de que, como siempre, los británicos ganen a los franceses, vemos como Domon se mete en un Casino. ¿Quiere jugarse el dinero de los contribuyentes neo-nipones? No, quiere encontrar a Chapman (y su bigotón) que está allí jugando al póquer para que le dé información sobre su hermano.

Juegan una partida y, oh sorpresa, la crupier hace trampas porque está aliada con Chapman. Y cuando, lógicamente, Domon la pilla y se indigna, todo el mundo apunta sus pistolas hacia nuestro héroe, como si estuviéramos en el salvaje oeste, justo en el momento en que Rain entra en la sala.

En lugar de encerrarlos en una celda, les dejan dormir en una lujosa habitación que resulta ser una especie de homenaje felatorio al propio Chapman. Entonces, como quien no quiere la cosa, les cuelan a un George de Sand moribundo que nos dice que antes Chapman era caballeroso y honesto, pero que ahora juega sucio. De hecho dice que usó más de un Gundam en su lucha para engañarlo y acorralarlo, cosa que Domon no se cree, como si no acabara de hacerle trampas a las cartas.

Chapman despierta medio muriéndose y Manon, su mujer, le da una pastillita y le propone ser estereotípicamente británicos e invitar a Domon y Rain a tomar el té en su mansión de Versailles Buckingham.

Haciendo la captura me ha saltado una alerta.

Al llegar después de atravesar un Londres en ruinas, se sientan en la mesa y no pasa ni un minuto hasta que Domon se cabrea y dice, más o menos: “Me la sopla el puto té, quiero luchar contigo y au”. Mientras Chapman es condescendiente con Domon por su juventud, se saca una pastillita y Rain, de una manera absolutamente (no) sutil, hace como que tropieza para “ir al baño” y la coge.

Entonces Domon le dice a Chapman poco más que vieja gloria y que se aferra al pasado y, claro, él no se lo toma demasiado bien y, en un homenaje a Manuela Trasobares, le tira la copa y le amenaza con una pistola. Como no se ha tomado la pastillita, no puede apuntar bien, así que al final acepta el reto de Domon y se van al Támesis a luchar, justo delante del puente de Londres, haciendo que esto parezca el último videoclip de los Chôtokkyû.

Mientras, Rain descubre que las pastillitas son un estimulante mental justo a tiempo de encontrarse el garaje con todos los Gundams no tripulados que comentaba Georges antes de que la dejen KO de un golpe.

Resulta que la secuestradora de Rain es Manon que, desde el tecnódromo despliega una cortina de humo (¡ya sabemos de donde viene la niebla londinense!) y saca todos los Gundams no tripulados. Dice que lo hace porque el cuerpo de su marido está hecho mierda pero no puede dejar de luchar.

Volviendo a la lucha, Domon, lógicamente, cae en la trampa y, al descubrirlo, le dice a Chapman que es un cobarde, al tiempo que se sorprende de la precisión de sus ataques en plena niebla, momento en que aparece George con su Gundam y le explica el pastillismo del británico.

El francés ayuda a Domon encargándose de los Gundams pequeños mientras nuestro protagonista va a por Chapman. Pese a esta ayuda, Chapman consigue acorralar a Domon pero, cuando está a punto de acabar con él, empieza a dolerse y, no sabemos porque, le dice a Domon que acabe con él, cosa que termina haciendo.

Bueno, esto ya ha dejado de ser un simulcast, pero da igual. ¡Seguiremos fieles a Domon hasta el final! Y esperemos que sea pronto. La próxima entrega, no el final de G Gundam, que aún nos queda bastante.

Deja un comentario