Animación en diferido en forma de simulcast: ‘Restaurant to another world’ (‘Isekai shokudô’) (Episodios 1 y 2)

Vamos a comer un poco con los simulcasts de los dos primeros platos capítulos de Restaurant to another world (Isekai shokudo).

La trama de esta serie es absolutamente simple: Hay un restaurante en nuestro mundo donde, vete a saber porqué, hay una puerta que, una vez a la semana, da a multitud de sitios de un mundo de fantasía.

Ese es el Restaurante occidental Nekoya, donde la comida es tan orgasmante que todo tipo de criaturas fantásticas lo visitan habitualmente. Pero las delicias que allí se sirven no están hechas de babosas ni cosas extrañas al estilo de Dungeon meshi (y su absolutamente genial título en castellano Tragones y mazmorras), sino que son platos normales y corrientes de la cocina nipona y occidental.

En el primer episodio entra por equivocación Aletta, una demonio que vive casi en la indigencia en la capital del otro mundo, ya que allí los demonios están mal vistos. Muerta de hambre, pica de madrugada las sobras del día anterior y, cuando el chef despierta, no solo le ofrece comer, sino también un puesto de trabajo como camarera en los días en los que la puerta se abre.

El restaurante parece ser propiedad de la reina demonio, que espera ansiosamente cada semana para poder degustar sus delicias y que, al ver que Aletta es la nueva camarera, decide protegerla, pues forma parte de su tesoro.

El segundo capítulo ya nos trae puramente la fórmula de lo que será la serie: persona del otro mundo atraviesa la puerta (ya sea por voluntad o casualidad), esa persona queda embelesada de manera invariable (y un poco exagerada) por el plato del día y, finalmente, repite la experiencia. Y mientras, se nos cuenta como es la vida de esa persona en el otro mundo.

El restaurante de otro mundo (odio con todas mis fuerzas que nos tengamos que tragar los títulos en inglés por cojones) parece una serie hecha por dos colectivos que se han conocido y han decidido hacer un anime juntos. Uno de ellos es apasionado de la fantasía heroica y estos mundos alternativos con demonios, guerreros y brujos, mientras que el otro lo es de la comida.

Si bien la serie no entra en los detalles de la receta como pasa en otros animes como, por ejemplo, el Amaama to inazuma del pasado verano, si que se nos explican por encima los ingredientes y, por supuesto, nos deleitan con las exageradas descripciones culinarias y reacciones de gusto habituales de un país que tiene decenas de programas de cocina donde la gente prueba comida y dice oishii (delicioso) con cara de haber muerto de gusto.

No hay duda de que no nos encontramos lante de la serie del año, pero es lo que yo llamo una serie de darse un baño, es decir, que no sacas provecho del tiempo que estás usando (porque no tiene una trama apasionante que te deje pegado a la tele), pero al final te quedas relajado y calmado. Si no la ves, no te pierdes nada, pero si la ves, pasas una rato simpático.

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