Animación en diferido en forma de simulcast: ‘Sakura: Carta clara’ (Episodio 2)

Es momento de seguir viendo como se adapta Sakura, la cazadora de cartas al siglo XXI con el simulcast del segundo episodio de su secuela.

Este segundo capítulo empieza con Sakura contando el final del primer capítulo a sus amistades, esto es Shaoran y Tomoyo, que se lamenta de no haber podido estar para grabarlo (suponemos que para subirlo a TomoyoTube) y, sobre todo para a que luciera el traje que se saca del bolsillo mágico de Doraemon transmutado en bolsa de la Zara.

Después de descubrir que el capítulo tiene un título que, perfectamente, pueden haber robado de Detective Conan, nos encontramos delante de la primera crisis de la adolescencia de los japoneses: la elección de los clubes de instituto. Nuestras heroínas no cambian y Tomoyo se apuntará al coro y Sakura a las animadoras, pero se preguntan qué mierdas hará nuestro Shaoran y nos dejan caer que igual podría apuntarse a algún club deportivo.

Pese a estar en clases diferentes, Sakura & company y Shaoran & company se juntan para almorzar a la hora del patio. Eso permite que Yamazaki nos deleite con su mera existencia declarando que, aunque ya le han tentado del club de baloncesto, a él le gustaría apuntarse al de monólogos… si existiera. ¡Qué lástima! Pero igual se acaba apuntando al de lacrosse que, por sí vosotros tampoco sabéis lo que es, os dejo el enlace a la WIkipedia.

¡¡¡Necesito saber qué hacen en Bulgaria con el yogur!!!

Shaoran tiene que hacer papeles porque es kuso gaijin y, por ello, dice que no tiene tiempo y que se apuntará al club de irse a casa. Solo espero que, sea cual sea, se apunte al que vaya Yamazaki, para que pueda seguir engañándolo como un chino 24/7. Por cierto, Wei y Meiling (el mayordomo y la prima) no han venido, pero ya amenazan con visitarlos.

Después de una no demasiado interesante clase de plástica y de ver a Shaoran jugando al fútbol, llega el momento del microespacio Cocina con Kero, Tomoyo y Sakura y vivirás una gran aventura, donde nuestras heroínas y Kero siguen las instrucciones de Chiharu para hacer un pastel.

Y cuando todos están gozando del pastel llega Toya acompañado de Yukito, que, tal como Tomoyo, se queda a dormir esta noche en la casa Kinomoto. Momento en que nuestro hermano mayor favorito se dedica a torturar a Kero con la comida. Porque todos tenemos claro que Toya lo sabe todo, pero Sakura y Kero lo desconocen por alguna inexplicable razón que dejaremos pasar porque nos aporta hilaridad.

Kero, creo que ya no cuela

Y, mientras Kero se lo perdona todo porque hace muy buenos los okonomiyakis, Tomoyo le prueba un traje a Sakura, justo en el momento en que una carta los encierra en una especie de cubo misterioso de donde no pueden salir y que activa la detectiveconanesca trama del capítulo: la habitación cerrada.

Desgraciadamente no tiene nada que ver con los hilos de pescar, sino con las cartas de ves-a-saber-qué-o-quien. Pero como esas paredes que los encierran están hechas de goma, Tomoyo las pincha como si fueran un globo con uno de sus alfileres y, de esta manera, Sakura captura una nueva carta: la carta del asedio.

Rematamos el capítulo con una conexión con Londres donde Eriol dice que si eso ya le envía un Whatsapp después a Sakura que ahora no le apetece y con Sakura soñando de nuevo con ese ser misterioso que le dio la llave, pero que ahora se la quiere quitar. En el próximo episodio, Sakura recibe un fax de la Conselleria que la avisa de una alerta meteorológica por fuertes chubascos. O eso me ha parecido entender.

‘El rincón de Kero’ is back!

La serie sigue dando lo que sabe que nos gusta: Toya siendo Toya, Yamazaki siendo Yamazaki, Tomoyo siendo Tomoyo… y todo eso con una animación fluida, unas escenas en super deformed cuando hacen falta y una historia que ya conocemos continuando. Ahora que ya está todo rodado es el momento de que la serie despegue.

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