Animación en diferido en forma de simulcast: ‘Sakura: Carta clara’ (Episodio 3)

Sí, ya sé que todo el mundo va por el capítulo 6 de Sakura y la carta clara, ¡pero es que últimamente voy muy liado! ¡Vamos al tercero!

Como ya es costumbre, Shaoran se entera de todo el tema de las cartas por proxy, lo que sirve para hacer una recapitulación del episodio anterior sin hacerla (pastel de queso incluido). ¡Qué grandes son las CLAMP!

No cambiéis nunca

Aunque el capítulo se llama “Sakura y el aviso de fuertes lluvias”, realmente no hay nadie que haya avisado de nada. De hecho, la Conselleria no les ha enviado un fax con la alerta, y un compañero de Sakura asegura que la AEMET daba 0% de posibilidad de lluvia. Suerte que Sakura es tan previsora como mi hermana y siempre lleva un paraguas plegable en la mochila.

Pero claro, la lluvia implica que no pueden hacer un almuerzo sobre la hierba (de Manet) como nos tienen acostumbrados, así que se tienen que conformar con ir al comedor del instituto, que parece el bufet libre de un hotel bueno.

Y, después de que las amigas de Sakura descubran que Shaoran es un muchacho muy hacendoso y es todo un partido, llega ese momento tan maravilloso en el que Yamazaki nos cuela una mentira tan grande como la Albufera ilustra con su sabiduría. Básicamente hace un juego de palabras entre ame (lluvia) y ame (dulce) para decirnos que los egipcios inventaron los caramelos recogiendo agua de lluvia, con una etimología absurda que llegó a Japón a través de un papiro que flotaba en el mar.

Y como hablan de los clubes, sabemos que Yamazaki al final va al lacrosse ese y que en el grupo de teatro van a hacerse un Takarazuka porque casi todo son tías, cosa que nos permite recordar el mítico teatro travesti de la primera serie, con Sakura y Shaoran besándose y con una imagen que aún me persigue en mis pesadillas:

Cuando Sakura y Tomoyo vuelven hacia casa, el diseñador de sonido deja el ruido de la intensa lluvia más alto que la conversación de las chicas, elección que me parece absolutamente maravillosa.

Como la cosa va a más, se refugian en un templete y, cuando Sakura transforma la llave en vara (y se pone un traje que Tomoyo llevaba en la mochila para darle unos toques), una corriente de agua empieza a atacarlas. Entonces Sakura atrapa la carta Manantial (Aqua) y nos olemos algo raro porque aún no ha salido el eyecatch.

Después de que Sakura le haga un briefing telefónico a Shaoran y le diga a Kero que Spinel es mejor que él en los MMORPGs esos a los que juegan, la narración se mueve hasta el vestuario de la pastelería donde trabajan los tortolitos Toya y Yukito, cosa que sirve para que las yaoieras estén expectantes con la previsión de una dosis diaria de homoerotismo, y para saber que Toya esconde algo.

Quedan diez minutos de capítulo y Sakura y Chiharu nos muestran que siguen en forma como animadoras. Todos sabemos que es el preludio de algo, que arranca justo cuando Sakura se para a atarse los cordones y, de repente, ha desaparecido todo el mundo. Sakura se saca las cartas del bolsillo del chándal y empieza a luchar infructuosamente contra una fuerza invisible.

Así que tira de la carta Aqua para localizar y atrapar la carta Reflejo (Reflect). Nuestro Shaoran llega tarde y lo soluciona siendo un gentilhombre de cabo a rabo cubriendo a Sakura con su chaqueta para que no se resfríe con toda el agua que le ha caído encima.

Cuando vuelve a casa, se desmaya delante de Kero y ve como la misteriosa persona de sus sueños le intenta robar la llave con todas sus fuerzas. Sakura consigue mantenerla en su poder y el capítulo acaba con ano hito (que diría Conan Edogawa) vigilando a Sakura desde fuera de su casa. ¡Miedito! (y la mierda en la boca, claro).

El drama vital de Tomoyo

Está claro como el agua que el próximo episodio cerrará la introducción y nos meterá ya en el nudo de la historia, más teniendo en cuenta que el avance nos anuncia la presencia de una nueva compañera de clase de Sakura que, dado que ano hito es de la misma altura que la nuestra heroína, deja bastante claro por donde va a ir la cosa.

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