¿Cómo funciona un fansub?

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Seguro que alguna vez nos hemos preguntado cómo funciona un fansub, cuál es la parte que no vemos del trabajo que hace un equipo de personas que se dedican a traducir manga, anime, doramas, películas o vídeos musicales. Pues bien, aquí veremos un poco por encima el funcionamiento de un fansub.

Todo empieza con algún japonés que escanea un capítulo o un tomo de un manga y lo sube a internet. Una vez que el manga circula por internet, hay que tener en cuenta que está en japonés y que la calidad del escaneo puede no ser perfecta, así que un grupo de personas se ponen de acuerdo para editar el manga en cuestión. Un fansub no es un proyecto de cuatro amigos, a veces surge de la idea de una persona y los componentes del fansub son de distintas partes del mundo, es por esto que muchos fansubs tienen problemas a la hora de editar algunas series por la tardanza de un miembro con su parte del trabajo, algún error, la no disponibilidad de alguien…

Para traducir un manga hay una forma más compleja y otra más sencilla. Empezando por la compleja, el fansub necesita un traductor que domine el idioma japonés y su idioma nativo. Digo esto porque muchos traductores sabrán mucho de japonés, pero ni idea de escribir en su propio idioma… Bien, el traductor tiene que hacerse con las RAWs del manga a traducir, es decir, los escaneos originales del manga. Después, quizás con la ayuda de un traductor, va escribiendo en un documento de texto los diálogos, anotaciones, onomatopeyas o incluso alguna anotación propia con lo que va sacando del manga o con alguna explicación que crea pertinente. Ese documento, por lo general, suele pasar a un corrector que se encarga de corregir cualquier error que haya podido cometer el traductor, ya que la primera tarea siempre suele ser la más complicada, y muchas veces casi imposible al haber frases japonesas que en nuestro idioma no tienen mucho sentido, por lo que puede escribirlas literalmente (algo no recomendable) o adaptarlas a nuestro idioma.

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Hay fansubs que no tienen corrector, y eso en parte es bueno y en parte es malo. La parte buena es que no se pierde lo que el traductor quiere decir, muchas veces el corrector tiene una idea que difiere en algo de la del traductor y puede cometer un fallo. Un ejemplo de esto son los típicos juegos de palabras, quizás el corrector no haya leído el manga y/o no tenga ni idea de qué se trata, él solo recibe un documento de texto y tiene que corregir los fallos, y para eso el Word es bastante mal amigo. Tampoco ayuda que el corrector sea de un país o incluso de una zona diferente a la del traductor, ya que hay frases o palabras que pueden no entender, confundir o incluso omitir. La parte mala es que el traductor, como ya dije, no tiene por qué ser licenciado en filología hispánica (o en la lengua de cada uno). Esto puede derivar en los tan odiados horrores ortográficos que vemos en muchos mangas y animes, porque no todos los miembros de un fansub son conscientes de todo el trabajo que hay antes y después del suyo.

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A la vez que todo esto, hay personas en el fansub que se encargan de limpiar el manga. Esta es una tarea bastante difícil porque requiere en la mayoría de los casos una tableta gráfica, un buen dominio de algún programa de diseño gráfico (Photoshop, Gimp, Illust Studio…) y, sobre todo, MUCHA paciencia. No voy a detallar aquí todo el proceso para limpiar un manga, pero básicamente se trata de utilizar una serie de filtros, técnicas o incluso redibujar partes del manga para que resulte tan cómodo de editar como después tiene que ser leerlo para quien lo descargue. Hay que tener en cuenta que hay que ir página por página, y a veces son necesarias varias personas que se ocupen de un número de páginas cada una. Con eso se ahorra tiempo, pero puede resultar algo confuso para el lector ver páginas más claras o más oscuras, con unos arreglos u otros, porque cada editor tiene su forma de limpiar el manga aunque sea similar.

Los dos siguientes pasos se realizan simultáneamente. Hay que eliminar el texto original y escribir el nuevo texto. Lo idóneo es que al escribir el texto se realice con cuidado, no cortar mucho las palabras y lo más importante, elegir una fuente que resulte cómoda para leerla. Pensemos que hay gente que lee mangas en el ordenador, en un tablet, en un ebook o en un móvil, y la fuente tiene que ser estéticamente correcta para todos los casos. Eliminar el texto es algo ya muy fácil una vez que el manga esté limpio. Para eliminar el texto primero se escribe encima de él la traducción, se ajusta al cuadro, bocadillo o contenedor residente y después es tan fácil como seleccionar el texto original y rellenar ese espacio de color blanco. A veces el texto está escrito sobre una imagen, por lo que se suelen utilizar bordes para engordar el texto y tapar el texto original o, en ocasiones, la imagen redibujada que pueda contener algún error.

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Hasta aquí llega la parte compleja de traducir manga. La sencilla es traducir el manga desde un idioma más accesible (inglés y francés por lo general) y editar sobre imágenes ya editadas por otros fansubs. Es bastante frecuente encontrar fansubs grandes de habla inglesa que colaboran con fansubs de diversos países, les ceden las imágenes limpias, las traducciones y los fansubs «pequeños» solo tienen que traducir y escribir encima del manga. También hay fansubs que hacen esto sin la colaboración y el permiso del otro fansub, pero estos ya reciben su castigo por parte del público…

La traducción de un anime es muy similar a la del manga, salvando las diferencias entre imagen estática y vídeo. El anime pasa por el mismo proceso de traducción que el manga, teniendo en cuenta también que no es lo mismo leer japonés que escuchar japonés, en el anime es algo más complicado aunque también se suelen utilizar los subtítulos en inglés para traducir directamente de ellos. Cabe decir que hay japoneses que escriben absolutamente todo lo que ocurre en un capítulo de anime y suben este texto a internet, por lo que a veces el proceso de traducción es exactamente el mismo que el de un manga.

A diferencia de la traducción del manga, los textos en un anime tienen unas propiedades en el espacio y en el tiempo que hay que controlar. Primero hay que situar una frase en el tiempo, es decir, hay que asignar a cada frase el momento exacto en el que va a aparecer en la pantalla, y también hay que asignar el momento en el que la frase desaparece de la pantalla. Esto es más cómodo que asignarle el inicio y la duración del texto, ya que nadie va a contar los segundos y milisegundos que va a durar una frase por pantalla (antes se hacía así). Para esto hay un montón de programas, pero el más conocido, usado, popular y quizás el mejor sea Aegisub. Con este programa no solo se controla el inicio y el final de una frase, también se pueden controlar todos los demás aspectos como son la situación del texto en la pantalla (si el texto sale en la parte inferior, superior…), también el movimiento (hay veces que el texto se sitúa en la tapa de un libro y el texto se mueve cuando un personaje abre el libro), y lo más importante, el aspecto del texto.

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Cuando hablamos de traducir manga siempre buscamos un tipo de letra que sea agradable y cómodo para la vista. Para el anime hace falta lo mismo, solo que no se escribe en negro sobre fondo blanco, sino que hay que controlar el color del fondo y también el personaje que habla o el tono en el que lo hace. La técnica más usada y la que personalmente me gusta más es la de utilizar un color de fuente y un borde para la fuente que se adapten a los colores que más destacan del personaje que habla. Por ejemplo, un Naruto con la letra naranja y el borde blanco, una Haruhi Suzumiya con la letra y el borde de blanco y azul, o un Alphonse Elric con la letra de color gris. En ocasiones y buscando un poco más ese toque «profesional» se utiliza una letra blanca o amarilla con un borde grueso que hagan legibles los subtítulos en cualquier condición, es lo que más gusta pero cuando la traducción está mal hecha te dan ganas de matar a quien ha hecho tal estropicio en un capítulo de anime que te puede llevar un par de horas descargar. Ahora es muy frecuente que los estilos de letra vengan con unas propiedades CSS (los estilos visuales que se utilizan en las páginas web para dar formato al texto o a las imágenes), y al igual que en XHTML también se usan etiquetas que varían en función de los personajes, lo que le da a cada personaje un estilo de texto diferente.

A la vez que todo este procedimiento también suele haber personas ocupadas de los karaokes. Casi todos los openings y los endings vienen ya con la letra en japonés, y los fansubs se encargan de escribir la letra en roomaji (la letra japonesa escrita con nuestro alfabeto) y también una traducción. Aquí hay que controlar un poco más los tiempos porque estas letras se suelen dividir en sílabas, y la mayoría de los fansubs al hacer los karaokes intentan que la letra se vaya iluminando o bordeando a medida que se canta esa parte de la canción. Es un proceso un poco más complicado, pero solo se hace una vez por cada opening o ending que varían a lo largo de una serie.

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Con todo este trabajo solo queda un bonito archivo de texto con los subtítulos y los estilos, nada más. Ahora toca la parte «fácil», encodear el vídeo. Encodear es crear el archivo final que nosotros nos descargamos, es el capítulo ya traducido con los subtítulos. Para ello hay que recurrir a algún programa que depende de lo que se vaya a querer sacar, pues no es lo mismo publicar un capítulo en MKV, MP4 o publicar un archivo ligero o que vaya a ser visto en un dispositivo móvil. Básicamente hay que elegir unas condiciones de salida para el vídeo, el sonido y los subtítulos. Para el vídeo hay que elegir su resolución (1080p, 720p, 576p, 480p u otras inferiores y de mucha menor calidad), su relación de aspecto (no es lo mismo un anime moderno de resolución 16:9 que los antiguos animes 5:4 ó 4:3), frames por segundo o la cantidad de imágenes que se van a ver en un segundo (esto influye en que un vídeo pueda ser visto en otros aparatos que no sean compatibles) y tasa de bits o bitrate (kbps), es decir, la cantidad de información destinada a guardar un segundo de vídeo. De esto último depende el tamaño final del archivo, ya que un bitrate alto almacenará imágenes de mayor calidad que las imágenes almacenadas en un segundo con un bitrate bajo. Todo esto también depende del códec o codificador del vídeo, cada codificador tiene una forma distinta de codificar y esto repercute tanto en la calidad final como en el tamaño del archivo, aunque no necesariamente tiene que ser directamente proporcional, hay codecs mejores que otros y que son capaces de almacenar un vídeo de mayor calidad con menor tamaño que otro. Los más conocidos son DivX, XviD y H.264 (AVC), aunque se está trabajando en el códec HEVC (conocido como H.265) que es capaz de almacenar vídeo de ultra alta definición (8K, 7680×4320) con mayor compresión que los anteriores codecs.

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Con el sonido es el mismo caso, se puede elegir el codificador (PCM, MP3, AAC, WMA…), el bitrate (cantidad de datos de audio que se guardan por segundo), la frecuencia de muestreo o sample rate (simplificando un poco, la frecuencia del sonido que se va a guardar, eliminando frecuencias que el oído humano le cuesta o no puede oír y así ganar espacio) y también los canales de sonido que estarán disponibles, por si el sonido se va a escuchar por dos altavoces (izquierdo y derecho), por cinco canales, seis, siete… Es lo típico que escuchamos con los home cinemas y equipos de sonido del Dolby Sorround, sonido 5.1, 7.1 y demás. Para los subtítulos solo se suele escoger una opción, y es que los subtítulos aparezcan pegados al vídeo o que aparezcan aparte, es decir, que el usuario pueda escoger si ver o no ver los subtítulos e incluso el tipo de letra. La opción más utilizada es la primera porque se evita el robo de subtítulos y se aprovechan los estilos que los editores le han dado.

Para finalizar la codificación del archivo hay que seleccionar un contenedor, es lo que conocemos como AVI, MP4, FLV o MKV. Estos formatos son equivocados con el vídeo, poniendo un ejemplo, el 99% de la gente suele decir que se baja un vídeo en formato MP4, cuando en realidad se está bajando un archivo MP4 que contiene una pista de vídeo en formato H.264, una pista de audio en formato AAC y una pista de subtítulos en formato AAS. Hablo de estos formatos porque son los más comunes. Para codificar todo esto y obtener un archivo con el anime (o película, dorama, vídeo musical…) se pueden utilizar un montón de programas, da igual con qué programa se haga, lo importante es que el codec que se quiera utilizar sea compatible con el programa y que esté instalado en el ordenador, también dependiendo de la versión del codec para cada sistema operativo. Una vez llegados a este paso solo queda subir el archivo obtenido a internet y recibir los elogios o las críticas de aquellos que se lo descarguen.

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