Otakismo de piel fina: ¡Que no insultes a mi serie, idiota! (Opinión)

Tras toparme el otro día con un tipo que me insultaba acusándome de burlarme de One Piece, le he estado dando vueltas a esa gente que tiene la piel tan fina que se ofende y se indigna por todo.

El caso particular

Antes de hablar en general, vamos directos al caso particular: el anime de One Piece lleva un par de meses haciendo unos datos de audiencia bastante malos. Por supuesto, al igual que con el resto de valoraciones que suelo hacer en nuestras semanales audiencias de anime, esto es un juicio relativo, porque un 7,5% de audiencia no es un buen dato para One Piece, pero sí lo sería para Dragon Ball Super, y ya llegaría a cotas de “fiesta con champán y mujeres (las nuestras)” en caso de estar hablando de Pokémon o Naruto Shippuden.

Exhibit no. 1
Exhibit no. 1

En esta gráfica podemos ver los datos de audiencia de los últimos tres años de One Piece, su compañera de franja Dragon Ball Super (y su antecesora Kai) y Detective Conan, serie con la que siempre solía estar a la par, aunque ligeramente por debajo. En ella se aprecia claramente la bajada en estos dos últimos meses de One Piece, por no hablar de las bajadas de Detective Conan, donde se nota especialmente la influencia de Kindaichi Returns en sus audiencias, con el final de la primera temporada (Primavera 2015) y el inicio (Otoño 2015) y fin (Primavera 2016) de la segunda.

Exhibit no. 2
Exhibit no. 2

En esta segunda gráfica he dividido los datos de One Piece en dos, uno con los dos últimos meses (del domingo 18 de septiembre, día en que descansó su emisión, al 13 de noviembre) y otro con los datos desde otoño de 2013 hasta entonces. La media de los dos últimos meses de One Piece se sitúa ligerísimamente por encima del 6,6%, mientras que la media de los tres años anteriores es de un 8,3%, dejándonos con la friolera de 1,7 puntos de diferencia.

Está claro que, si bien One Piece aún no ha llegado a las cotas de arrastramiento por el fango de Detective Conan, está obteniendo unos datos bastante malos, que podríamos calificar de “datos de mierda” sin muchos problemas, y es que, tal y como comentaba uno de nuestros lectores el pasado viernes, hasta los arcos de relleno de la serie tuvieron más audiencia que el arco de Zou que actualmente está adaptando el anime.

Pero si bien este querido lector nuestro decidió tomarse con humor la decadencia actual de su serie favorita (cosa que hago yo semana sí, semana también con el cansino del Detective Conan) hubo otro que se ofendió como si le hubiera mentado a la madre o algo así.

Al parecer el creador de portal otaku no le gusta one piece como va a decir que one piece sigue instalada en sus mierdatos no puedes decirlo de otra forma respeta idiota soy muy fan one piece y no tolero que te expreses de esa forma se que esta saga de zou no le esta llendo bien pero “mierdatos” esa una ofensa a one piece mires donde lo mires ok adiós…..

Como ya le respondí en su momento, a mi me gusta One Piece aunque no haya llegado más allá de lo emitido en televisión, concretamente en Punt 2/Nou 2. Y es que no he conseguido reunir el suficiente valor (ni las suficientes estanterías) como para seguir el manga con la de tomos que lleva. Y, aunque el anime se pudiera ver legalmente en nuestro país, a ver quien es el guapo que mira los 500 o 600 capítulos que me faltan hasta llegar al simulcast.

Por otra parte, es curioso que me pida que respete a One Piece para acto seguido llamarme idiota, palabra que no me tomaré como un insulto puesto que es lo que constantemente le dice el pesado de Rukawa a mi héroe Hanamichi Sakuragi en ese pináculo del spokon que es Slam Dunk. Por lo menos tiene la decencia de despedirse, aunque sea tras no haber escrito ni una sola coma. Tal vez quería vengarse de mí dejándome sin respirar o algo así.

¿Quién es el idiota ahora?
¿Quién es el idiota ahora?

El caso general

Y, a raíz de este caso particular, he sentido la necesidad de arremeter contra una de las cosas que más rabia me dan: esas personas que no entienden que se pueda criticar algo que les gusta y que, en muchas ocasiones, se lo toman como un ataque personal. Otro día ya le tocará a esa gente que te vocifera “pues hazlo tú a ver si lo haces mejor” cuando haces una crítica sobre algo.

En este caso, para poder vivir en armonía y democracia, hay que aceptar que:

  • A: la gente puede tener opiniones o gustos distintos a los nuestros y no pasa nada.
  • B: la mayoría de la gente no es de esos que defienden a sus ídolos/sus gustos hagan lo que hagan.

El primer supuesto está bastante claro. Por ejemplo, la gente en general lo goza bastante con esos animes basados en novelas ligeras clónicas de títulos largos e incomprensibles que transportan al protagonista a un mundo de fantasía, luz y color y tías tetonas en el que es un héroe al más puro estilo RPG del montón, pero a mi me dan una pereza solo equiparable a los shônens genéricos que tanto proliferaron hace unos años, razón por la cual no tengo muchas ganas de ver Dragon Ball Super.

A no ser que aparezcan los personajes de 'Dr. Slump', como sucederá la semana que viene, claro
A no ser que aparezcan los personajes de Dr. Slump, como sucederá la semana que viene, claro

¿Hay algún problema con eso? Ninguno, yo veo mis animes y leo mis mangas, y ellos los suyos, oye, y todos tan contentos. Que tampoco es como si estuvieran viendo Sálvame o algo aún peor para la salud mental: las telenovelas juveniles de Disney. ¿Que dicen que The x-Ørcist who goes to High Schööl is a pervert; but now he isn’t in HS anymore because he’s trapped in another world: &%!!! Because, why not? es mejor que Slam Dunk así porque sí? Pues bueno, ya se apañarán, los equivocados son ellos.

Respecto al segundo supuesto, hay que recordar que, pese a que la mayoría de la gente es más o menos normal, hay grupos de fans muy fans y mucho fans que piensan que su objeto de idolatría es perfecto e inmaculado y que nunca falla ni comete errores. Un caso muy claro lo tenemos en las fans de Justin Bieber que, haga lo que haga el canadiense (incluso darle un puñetazo a uno de ellos, como ha sucedido esta semana en Barcelona), se tiran meses haciendo cola para entrar en sus conciertos, o las fans de la Pantoja, que pese a haber sido condenada judicialmente y haber cumplido pena de prisión, siguen defendiendo su inocencia.

El problema con esa gente no es su ceguera (que me hace venir a la cabeza la imagen de un caballo o un burro con anteojeras) que les hace incapaces de ver nada que no sea la idolatrada imagen perfecta de su héroe. Lo grave es que, cuando hablas de lo que ve claramente todo el mundo excepto ellos por su ceguera inducida, te atacan y te ponen a caer de un burro.

Un caso real

Tengo un amigo que, probablemente, sea el único fan heterosexual que le queda a Marta Sánchez, y está acostumbrado a moverse en sus círculos de fans. El caso es que Marta no es especialmente considerada con ellos, y no es raro que, tras tenerlos cerca de dos horas esperando a su salida tras un concierto, acabe yéndose en un coche a toda velocidad dejándolos plantados.

Pensaréis que tras ese desplante (que, como ya digo, suele ser bastante habitual) no volverían a esperarla tras un concierto o se lo echarían en cara, ¿verdad? ¡Pues no! No sólo eso, sino que cuando algún fan critica esos desplantes (o cualquiera de sus otras meteduras de pata, que no son pocas), o simplemente no dice que, cuando va al water, su mierda huele a rosas, se le echan encima como buitres.

Y puedo asegurar que es rigurosamente cierto porque le he acompañado a algún concierto y he tenido oportunidad de ver lo que se cuece en esos círculos de fans de primera mano. Pues igual que hay gente que es así con su ídolo, también la hay que se comporta de este modo con sus series favoritas.

"I no te buelbas a meter con Naturo Chipurden ho sino te sako los hojos"
“y no te buelbas a meter con Naturo Chipurden ho sino te sako los hojos”

Y ahora aplicado al manga y el anime

¿Está mal ser fan fatal de alguna serie o algún autor? ¡No, por supuesto! Yo soy talibán/fan fatal de Slam Dunk, y defiendo esa postura que, al fin y al cabo, es lo que prendió la mecha del otakismo hace décadas. Pero no negaré que Slam Dunk pueda tener fallos o cosas mejorables.

De hecho, me gusta bastante leer opiniones o reseñas sobre las series que me gustan para ver qué opina otra gente sobre ellas o que cosas ven que yo igual no he visto. El problema es que con Slam Dunk acabo de mala leche, porque siempre encuentro algún error (algunos de ellos en cosas MUY básicas en webs del gremio MUY populares) que me enervan hasta el punto de acabar invariablemente clamando: Pero, ¿cómo pueden ser tan inútiles? Y, encima, seguro que tienen más visitas que Portal Otaku.

A mi también me encanta Yû Yû Hakusho, razón por la cual he defendido bastante a Togashi, aunque ya hace tiempo que me he lanzado a hacer, como todo hijo de vecino, chistes a costa del pobre Yoshihiro. Me parece una serie notablemente mejor que Dragon Ball Z y, de hecho, tengo pensado hacer en un futuro un artículo que lo demuestre, cuyo único resultado será que todo dios me ponga a caer de un burro por atacar a un Toriyama más preocupado por los cheques de Shueisha y la Toei que por su propia serie.

Así me dejarán los fans de Dragon Ball Z tras el artículo (Dramatización)
En este estado me dejarán los fans de Dragon Ball Z tras el futuro artículo (Dramatización)

Pese a eso, reconozco que hay ciertos momentos en los que (aunque en menor medida que en Dragon Ball Z) algún arco argumental se alarga demasiado con las batallitas hasta rozar el hastío. Por no hablar ya del tren cuesta abajo y sin frenos que son los últimos compases de la serie, en los que se ve bastante claramente que Togashi estaba hasta los huevos de todo.

Por eso me da especial rabia la gente que se cree poseedora de la razón universal y, como es fan de la serie X (y no me refiero a la serie inacabada de las CLAMP, sino a una serie indeterminada, llámale X, llámale Y), dictamina que es una obra divina y perfecta cuyas virtudes universales son innegables y cuyos errores son simplemente inexistentes

Y es que, al fin y al cabo, no deja de ser una manera de creerse superior a los demás que vendría a significar: “Esto no puede ser malo porque me gusta a MÍ”, razón por la cual ese tipo de gente se toma una crítica a SU serie como un ataque personal, porque la han convertido en una parte indispensable de su personalidad.

Esta sí, esta no, esta es una mierda porque lo digo yo

Y aquí aterrizamos en un problema que tiene mucha gente: la dificultad de comprender que no es lo mismo que una serie o una película sea buena y que esa serie o película me pueda gustar. Hay películas buenas (esto es, bien realizadas, con un guión excelente, con unas actuaciones soberbias, etc) que son un puñetero tostón y, por tanto, no tienen porqué gustarnos, y con ello no estamos quitándoles ni un ápice de su valor.

Ejemplo cinematográfico sufrido en mis propias carnes: El nacimiento de una nación (1915) de D.W. Griffith. Es innegable que se trata de una película completamente revolucionaria en muchos aspectos y fundamental para la historia del cine, pero es un tostón infumable (en mi clase nadie pudo con ella, ¡y eso que no la vimos entera!) y, encima, tiene un racismo intrínseco que presenta al Ku Klux Klan como los buenos de la película.

Y, por supuesto, también se puede dar todo lo contrario, películas que no podríamos catalogar precisamente de obras maestras o que, incluso, se han llevado más palos que una estera, que nos gusten. ¿De dónde si no nace la pasión por el cine de serie B o, incluso, el cine de mierda? Porque, aunque tenga muy claro que no se trata precisamente de una obra maestra, me encanta El robobo de la jojoya, un film de Álvaro Sáenz de Heredia de 1991 hecho a mayor gloria del dúo cómico más jaté de la historia de España: Martes y trece.

Pues hay muchísima gente a la que algo tan simple como eso no le entra en la cabeza, y que se piensa que me gusta implica directamente es una obra maestra o es objetivamente bueno.y, por supuesto, también la idea contraria: no me gusta es igual a es una mierda.

De hecho, que algo sea objetivamente bueno tampoco lo libra de tener errores. Porque me gusta mucho Akira de Katsuhiro Otomo, y tanto el manga como la película son objetivamente buenos, pero está claro que la película tiene algunos problemas de guión derivados del hecho que el manga no estuviera acabado, entre otras razones. ¡Y no se me caen los anillos por reconocerlo!

¡Esto es un ultraje!
¡Hereje! ¡Esto es un ultraje! ¡No tolero! ¡La rabia supura por mis poros!

Es por eso que me gustaría que quedaran claras unas cosas muy simples a modo de conclusión:

  • Que alguien diga cosas negativas de una obra no implica que no le guste, simplemente tiene espíritu crítico.
  • Que una obra tenga aspectos malos o menos buenos no implica que sea mala.
  • Que una obra sea mala no te obliga a que te deje de gustar.
  • Que una obra te guste no implica que sea buena.

Y, sobre todo:

  • No te tomes las críticas a algo que te guste muy a pecho, y menos aún como críticas a tu persona, que se trata simplemente de una obra de ficción. Disfrútala y punto.

Deja un comentario