Shiroreseñas: ‘Outlaw Star’

Como es lógico y normal, si vamos a estar una semana entera hablando de una serie como Outlaw Star, lo lógico es que empecemos sabiendo de que va. Por eso, aunque ya empezamos ayer con el especial de Otaku Jukebox dedicado a su música, hoy vamos a empezar a conocer a Outlaw Star.

El anime de Outlaw Star consta de 26 episodios emitidos entre enero y junio de 1998 en TV Tokyo. Se trata de una producción de la Sunrise (Gundam, GIntama, Cowboy Bebop) basada en un manga de Takehiko Itô (Los caballeros de Lamune, Ryu Knight) que se publicó en la revista Ultra Jump de Shueisha entre septiembre de 1996 y mayo de 1999.

En España el manga fue publicado entre 1999 y el 2000 por Planeta, mientras que el anime nos llegó en 2002 a través del programa contenedor Toonami de Cartoon Network, donde compartía parrilla con Cowboy Bebop, otra serie del mismo 1998 y también producida por la Sunrise. Posteriormente se emitiría en diversas ocasiones en otros canales como Cuatro, AXN o Animax. Está publicada en DVD por Selecta Visión.

La Trama

Gene Starwind y Jim Hawking son socios y residentes en el planeta Centinela 3. Ambos son propietarios de una empresa muy originalmente llamada Starwind & Hawking que se dedica a cualquier cosa que les pidas mientras les pagues, como los Yorozuya de Gintama o esas empresas multiservicios que se anuncian en las Páginas Amarillas.

Un día, una fugitiva llamada Hilda los contrata como guardaespaldas y, tras una serie de vicisitudes compartidas con nuestros héroes, les acaba dejando en posesión de una de las naves más avanzadas de la galaxia, la Outlaw Star. En el pack, además de la nave, venía Melfina, una bioandroide que le sirve de sistema de navegación.

Y es que esa nave fue creada por los piratas Kei con el fin de llegar a la Línea Galáctica, un lugar del que se dice que esconde inmensos tesoros, conocimientos y poder, y donde nuestros héroes, y sus diversos enemigos, intentarán llegar a toda costa.

Por el camino, nuestro trío protagonista (y Gilliam II, la sarcástica inteligencia artificial de la nave) se encontrarán con una forzuda alienígena de la raza Ctarl-Ctarl llamada Aisha y una fría y metódica asesina ninja llamada “Crepúsculo” Suzuka que, aunque no se unirán de manera fija a la tripulación de la nave, si acompañarán a nuestros héroes en repetidas ocasiones.

Los Personajes

Gene Starwind

Gene es un veinteañero que le tiene un pavor horroroso al espacio desde que, siendo adolescente, unos piratas espaciales atacaron la nave en la que viajaba con su padre, que acabó muerto, mientras que Gene cayó con su cápsula de escape al planeta Centinela 3, donde vive desde entonces. Cuando Hilda le presenta la oportunidad de viajar al espacio, se muestra dubitativo pero al final se lanza a la aventura.

Es un mujeriego empedernido e intenta siempre tomar el camino fácil, aunque el transito a bordo de la Outlaw Star parece que le hace madurar un poco. Aunque posee un arsenal bastante amplio, su arma predilecta es una pistola Caster, que lanza cartuchos especiales cargados con magia que permiten atacar a enemigos invulnerables a las armas normales.

James ‘Jim’ Hawking

Jim es todo lo contrario a Gene. Pese a tener sólo once años, es el cerebro y el sensato del equipo. Hijo de un famoso hacker, Jim tiene un cerebro privilegiado y amplios conocimientos y, sobre todo, dos dedos de frente. A causa de su pasión por la tecnología, hace buenas migas con Gilliam II e incluso personaliza uno de sus robots de mantenimiento pintándolo de color rosa y lo usa como su enlace personal con él.

Jim también le coge mucho cariño a Melfina, a quien ve como una figura maternal y, de manera inexplicable, hace buenas migas con Aisha, a pesar de que son justo lo contrario el uno de la otra.

Melfina

Melfina es una bioandroide que fue tomada prestada junto a la nave Outlaw Star por Hilda. Nuestros héroes se la encuentran desnuda dentro de una maleta. A pesar de aparentar tener unos 18 años, en realidad tiene sólo dos. Desconoce su pasado o el porqué de su creación, cosa que en ocasiones la turba.

Melfina es dulce, educada e inocente, lo que hace que sea muy complicado no quererla. Ella es la única que puede interactuar con la Outlaw Star para servirle de sistema de navegación en dirección a la ansiada línea galáctica, donde espera encontrar respuesta a esas preguntas que la corroen. Además tiene una habilidad innata para la cocina, lo que descarga a Jim de esa labor y mejora significativamente la dieta del grupo.

Aisha Clanclan

Aisha es una joven oficial de la fortísima raza Ctarl-Ctarl. Aunque su pertenencia a esta raza de bestias con rasgos felinos le da multitud de habilidades y fuerza, tal vez se le haya subido un poco a la cabeza, ya que acredita tener el mejor oído de la galaxia, ser inmortal y varias exageraciones más producto de su gran orgullo racial.

Como es de esperar en un personaje de tan gran fuerza, su apetito es voraz, más aún después de usar la Fuerza bestial, el equivalente Ctarl-Ctarl a la transformación en Super Saiyan.

‘Crepúsculo’ Suzuka

Suzuka es una asesina ninja de las más cotizadas de la galaxia que, como peculiaridad, sólo mata a la hora de la puesta del sol, para dotar de más belleza a sus asesinatos, razón por la que se ha ganado su apodo de Crepúsculo Suzuka. Ella va más allá de la espada de filo invertido de Kenshin y, directamente, mata con el bokken, la espada de madera que, habitualmente, se suele utilizar para entrenar. ¿La razón? Que así evita que la descubran con detectores de metal.

Aunque ella y Aisha no son miembros oficiales de la tripulación, Suzuka es la que más por libre va de las dos, ya que, en un principio, sólo se une a la nave por una enemistad común con los piratas Kei y porque Gene consiguió evitar que asesinara a su amigo Fred Luo con uno de sus ardides.

Gilliam II

Gilliam II es el sistema de inteligencia artificial de la Outlaw Star y se comunica con la tripulación a través de la interfaz del puente de mando y de unos pequeños robots de mantenimiento. Gilliam se encarga de ayudar a nuestros chicos con el mantenimiento de la nave y con la agenda de los quehaceres diarios, cosa que a Gene no le hace demasiada ilusión.

Aunque es de carácter profundamente sarcástico, Gilliam II es educado y como un padre para los tripulantes de la Outlaw Star.

Hilda

Hilda es una fugitiva que contrata a nuestros héroes como guardaespaldas y que, tras varias peripecias con ellos, acaba dándole la Outlaw Star a Gene y Jim. La nave tampoco era suya, sino que se la había robado (junto con la maleta que contenía a Melfina) a sus propietarios originales, los Piratas Kei.

Hilda es una mujer de armas tomar y no se anda con chiquitas, aunque acaba haciendo buenas migas con Jim y, sobre todo, con Gene.

Fred Luo

Fred es un viejo amigo de Gene que le sirve de proveedor de todo el armamento que les haga falta. Debido a su alto precio y a la nada boyante economía de nuestros amigos les suele hacer descuentos a cambio de que le hagan algún trabajo o favor.

Pese a estar prometido con una mujer, Fred no hace otra cosa que tirarle los trastos constantemente a Gene.

Ron y Harry MacDougal

Los hermanos MacDougal son los principales antagonistas de la serie. Ron, el mayor, también posee una pistola Caster y Harry, el menor, es un humano sintético, con lo que se siente cercano a Melfina.

Gene los acusa de ser los culpables del ataque que mató a su padre y, por ello, les tiene un odio atroz.

Los piratas Kei

Los piratas Kei son diversos grupos de usuarios de magia Tao. El grupo principal que aparece en nuestra historia son las 108 estrellas, cuya élite (los siete de Anten) está liderada por Hazankô, un absoluto tirano que busca llegar a la Línea Galáctica hambriento de más y más poder.

La tripulación de la Outlaw Star: Aisha, Jim, Gene, Melfina y Suzuka

Bueno, ¿que tal?

Outlaw Star es una de esas series que me gusta tanto que mi pasión por ella me ciega y no me deja pensar con claridad y poder discernir que la hace tan maravillosa a mis ojos. Podríamos pensar que, al ser el primer seinen que caté en mi vida, me voló mi cabeza adolescente con algo que nunca antes había visto y, por tanto, la tengo idealizada. Pero, revisitándola ahora, sigue teniendo la misma magia de entonces.

Puede que sea ese aire que tiene a peli de Hong Kong postapocalíptica, con su vorágine de acción dejando siempre un hueco para la comedia y situada en un futuro sucio fuertemente inspirado por la cultura china pero con un toque internacional.

Puede que sean unos personajes variopintos en los que no es difícil hallar referentes y con los que empatizar es pan comido.

Puede que sea cosa de ese puntito picante que tiene, sin necesidad de recurrir a los ahora tan manidos planos de bragas o tinajas pectorales.

Puede que sea su música, que es mi primera elección a la hora de hacer un viaje largo en coche.

O puede que sea una combinación de todos esos elementos con una interesante historia de ciencia ficción.

Sea lo que sea, algo debe tener Outlaw Star para que, mientras escribo estas líneas, me haya quedado en diversas ocasiones absorto mirando a la nada y con cara de idiota pero, eso sí, con una innegable sonrisa de felicidad.

¿Entendéis ahora porqué necesito imperiosamente dedicarle una semana a esta serie?

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