Ya a la venta: Reseña de ‘Love in hell’ #1 de Reiji Suzumaru (Fandogamia)

El mes pasado Fandogamia publicaba el primer tomo del manga Love in hell de Reiji Suzumaru, y ahora vamos a echarle un vistazo.

Características

Título: Love in hell
Título original: Jigokuren: Love in the hell
Autor: Reiji Suzumaru

Total tomos: 3
Páginas: 162
Edición: Rústica con sobrecubierta
Tamaño: 17,6 x 11,2 cm
Precio: 7,50€

Editorial: Fandogamia
A la venta: Julio 2017
Edición original: Marzo 2012

Sinopsis oficial

Rintaro es un joven que tiene la mala suerte de morirse en un accidente doméstico y acabar en el infierno. Allí le recibe Koyori, una diabla novata que se encargará de guiar a Rintaro como condenado para redimir los pecados que él insiste en no tener… lo cual no le librará de perder la cabeza. Literalmente. Varias veces.

Consideraciones previas

Ya he comentado en varias ocasiones la excelente calidad habitual de las ediciones de Fandogamia, y también que, probablemente, estarían palmando dinero con ese papel tan bueno. No debía ir muy desencaminado porque el papel de este tomo de Love in hell ya no es ese papel premium habitual, sino el papel normal y corriente que usan habitualmente las editoriales.

Y, como tema secundario, últimamente voy un poco escaso de tiempo, así que se me acumula la faena (y los tomos por reseñar, que tengo tres esperando más uno que le voy a encargar al señor Carles Ferrero). Y claro, no es cuestión de ponerse a leer manga en el trabajo, no sea que me echen como a aquel al que pillaron editando su web en plena jornada laboral…

Por eso aproveché un viaje en tren para atacar este primer tomo de Love in hell. Suerte que era el último convoy del día y que iba casi vacío…

Reseña

Y es que este manga es un poco cerdo. Lo digo ya y así ya me lo quito de encima. ¡Si el primer capítulo se llama El infierno de las tetas! (No es que sea una cosa mala per se, claro)

Está protagonizado por un tal Rintaro (y no, no es director de anime) que acaba de montarse un botellón en su apartamento y ha muerto, no por dimisión de su hígado, sino porque es idiota y se ha resbalado con los kilos de mierda que tiene por los suelos. El caso es que acaba en el infierno, con escenas filmadas en el Gran Cañón del Colorado o en el plató de una peli postapocalíptica.

Allá es recibido por una diabla sin experiencia llamada Koyori para quien Rintaro es su primer trabajo. Como la historia hace esfuerzos sobrehumanos por mostrarnos que es una inútil, acaba haciendo que Rintaro llegue tarde a la clase donde se explica el funcionamiento del infierno y nos lo tiene que explicar ella misma.

Resulta que debes ir expiando tus pecados (que Rintaro asegura no tener) con dolor y sufrimiento. A medida que eres torturado, vas reduciendo tu tiempo de estancia y, de paso, vas ganando el equivalente infernal al dinero. El caso es que, por más espectacular que sea la tortura o por más daño que haga, los condenados acaban volviendo a la normalidad al día siguiente para poder ser torturados de nuevo.

Ahora que ya conocemos la premisa básica de la serie, vamos a hacerle Fast Forward a lo que queda de tomo: el dolor no renta demasiado, Rintaro es engañado por un director de banco estafador que acaba en The real Hell (habitado por violadores y presidentes de USA asesinos), conoce a un tío salido y masoquista llamado Yukihiko que (lógicamente) está forrado y le consigue un trabajo en Amazombie (el mejor chiste de todo el libro, así de bajo está el nivel).

Conclusiones

Este manga venderá bastante, de eso estoy seguro, pero a mí me parece que es una oportunidad perdida. Saliendo de un punto de partida interesante lo echa a perder usando la historia como vehículo para desarrollar un humor de brocha gorda que da bastante verguencita.

Porque eso de contraponer dos personajes femeninos, una con poco pecho y una más tetona, es una cosa que ya huele bastante, por no hablar de la ristra de chistes que se hacen alrededor del nabo del protagonista y de esconderlo detrás de un iPod.

JA JA JA LA TIENE PEQUEÑA, JA JA, QUÉ HARTÓN DE REÍR (no)

Hay partes que parece que quieren ir más allá del chiste y la teta fácil, pero después el autor lo tira todo por la borda con cosas como las que hemos visto. Por no hablar de la poca confianza que tiene en el intelecto de sus lectores que hace que, como si estuviéramos en un factual made in USA de esos que se emite por la TDT, nos recuerde constantemente todo lo que ha pasado hace un momento por sí somos idiotas.

Quien busque chistes de tetas y nabos lo pasará muy bien con este manga, prueba de eso es que tiene una secuela de dos tomos. Quien busque algo más, en cambio, acabará decepcionado. Y mira que había posibilidades de sacar una buena historia…

Y sí, el chiste puede ir a menos.

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